URRUSTI TAURINO

Teresita Bautista Valles.

El toro como animal totèmico, ha sido venerado en Grecia, Mesopotamia, Roma, Egipto, e incluso en la cultura Celta, ha ocupado un lugar preponderante. El signo que le acompaña en su simbología es la fuerza. Tarbh, fue venerado por los celtas. Tarbh, el toro, enseña a la gente que la riqueza se encuentra en el alma y el corazón antes de que se encuentre en el mundo material. Para los celtas, el toro también era un símbolo de gran riqueza. De hecho, el ganado era una fuente de ingresos constante, a la que se le dedicaba mucho tiempo. La vida de los clanes se extendía porque el toro simbolizaba también la fertilidad.

El toro se ofrecía como sacrificio de sangre en la cultura Cretense. El toro tiene un fuerte vìnculo a la tierra, además de ser astado lo convierte en un animal muscularmente fuerte, pero contradictoriamente pacìfico, que si se le agrede se defenderà con todo. Por esas características, la fiesta brava aparece como una celebración en donde puede apreciarse  el binomio hombre /toro, esa significación que se establece casi de mito entre la fiesta brava y su origen de ritual como apaciguador con su muerte, entre los mundos. El juego de la vida y muerte que puede llegar a representar esta fiesta, ha influido en la visión y forma de apreciar la misma, cargada de dramatismo, fuerza, color, por eso la lista de artistas plásticos que han plasmado la fiesta brava es enorme, por sòlo nombrar  algunos encontraremos a Picasso,  Edouard Manet, Francisco de Goya; Miquel Barceló, Fernando Botero; Joan Miró; Eduardo Arroyo; Luís Fernández; Pablo Gargallo; Gutiérrez Solana; Daniel Vázquez Díaz; Ignacio Zuloaga y otros.

No es de extrañar entonces que el artista plástico Rogelio Urrusti plasmara en dos años de arduo trabajo, el aprecio que siente por la fiesta brava. Muchos son los elementos que constituyen dicho ritual pagano, ese donde la sangre, la astucia, la fuerza, y la valentía por ambas partes, se pone de manifiesto en un coso taurino.

En “6 Toros 6”  podemos observar la fuerza del toro, y también la ejecución del arte taurino con “Verònica2”. “Picudo” recuerda acaso ese eternizado momento en que a veces la fotografía captura las luces del movimiento, dejando una impronta en la tela, en amarillo, verde y ocre. “Amazona” remonta  la memoria de aquella leyenda que refiere al dios Zeus cuando descubre a la joven Europa, para seducirla se convierte en un enorme toro blanco, y ella le coloca una guirnalda de flores mientras lo monta. “La Plaza” es el centro de esta exposición, ocupa la mirada(250 x 200 cm.) y ahí confluye la festividad del momento taurino, al centro la acción y el drama, alrededor la celebración del espectáculo, el colorido, la presencia humana en dos dimensiones, aquellos que participan del drama y los que observan esa lucha entre bovino y hombre. La técnica ejecutada por el artista es òleo sobre tela,  es una exposición pictórica con mucho movimiento y color, donde el artista nos demuestra su dominio de técnica, con un trazo directo sobre la tela. Es una visión muy personal de la fiesta brava, deja patente una ejecución depurada, donde el mensaje icónico es directo al espectador, no existe intermediario. La fiesta taurina recibe un homenaje con “6 Toros 6”  pero sobre todo, prevalece la presencia del toro como un genuino animal totèmico cuyo culto en las antiguas civilizaciones, consistìa dejar en la permanencia del tiempo, la fuerza de su presencia.

 

 

 

 

 

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Käntepec sigue caminando

Teresita Bautista Valles.

El martes 14 de mayo, se inauguró la expo fotográfica “Käntepec: el origen de mi comida”, en el museo de Historia “Casa de los Azulejos”, en el marco de el día internacional de los museos. Una oportunidad que se nos brindó a Jesús Manuel Hernández y a mí para hablar de nuestro proyecto gastronómico, que nos llevó a caminar  por los municipios de Centla, Comalcalco y Nacajuca. Las visitas se volvieron esporádicas debido a  nuestras actividades, pero continuamos programando nuestra agenda.

Pocas puertas se abrieron para un proyecto que implica fotografiar comida,  porque era comida, y como alguien nos dijo “quien quiere ver comida fotografiada” y encima  porque era comida de pueblo. Hubo personas que nos otorgaron su apoyo como el Dr. Raúl López de Antes, que con su aprecio por el pueblo de Tabasco, hizo posible la impresión de 21 fotografías que retrataron la comida que efectivamente, narra visualmente los recuerdos de las personas que nos permitieron retratar su entorno. Él no sabe que eso nos impulsó más, y aunque de alguna manera, buscó apoyo para exponer la muestra, y los espacios fueron negados, insistimos por nuestra cuenta, siempre teniendo presente su apoyo y aprecio, que  llevamos con nosotros como un firme pilar donde apoyarnos moralmente.

En 2017 Käntepec  fue recibido  en la Galería de Arte MDC que dirige la Maestra Sara Alicia Priego, y que nos  permitió el espacio para colgar nuestra visión de un Tabasco que en aquel entonces nadie quería ver, y que ella tuvo el tino de invitar personas que pudieran apreciar lo que hicimos, puesto que no somos fotógrafos profesionales, pero amamos a nuestro Estado, y lo que su cultura implica, tuvo a bien, darle un lugar en su galería.Nos acompañaron nuestras respectivas familias, y siempre presente los amigos, que nos  otorgaron su aprecio y apoyo: Víctor Manuel, José Alfonso, Wilbert, y muchos más que no anoto para no quedar a deber un nombre. Posteriormente, Käntepec fue recibido en el Hotel Viva Villahermosa, por el ing. José Alfonso Valdivia, quien valoró gratamente las improntas que presentamos, y también agradecimos el tiempo que estuvo en el lobby.

Cada  exhibición de la muestra nos ha dejado experiencias de vida, observaciones de quienes asisten, y por supuesto, las preguntas que siempre agregan más formas de mirar nuestro trabajo, ayer no fue la excepción.

En el museo de historia “Casa de los Azulejos” le dedicaron paciencia en el montaje,  lo cual agradecimos mucho, pues nos hicieron ver su aprecio hacia el proyecto. Cada vez que hablamos o escribimos de la exposición nos preocupa mucho que el mensaje quede claro, y que no caiga en el puro estilo nostálgico del pasado, nos importa que al observar las fotografías generen una reflexión respecto a la importancia de la cultura en Tabasco, de su identidad, y se despierte el interés por la cultura culinaria, que ha pasado por transiciones en relación a la vida económica del Estado y los municipios.

Pero sobre todo nos importa que observen el orden de nuestro interés: paisajes, composta, ingredientes, personas, y por supuesto comida. Fue difícil elegir qué imprimir, qué poner primero, porque al final de cuentas, queríamos contarles que prevalece una gastronomía que se pone a prueba con las carencias, y que el tabasqueño puede haberselas con el habitus, ha adaptado la ausencia de proteínas, por semillas, combinando en sus tamales, rellenos con  verduras, y la constante en su vida diaria: la milpa milenaria, que acompaña al mexicano, compuesta por frijol, maíz, calabaza, chayotes. Quizá el optimismo en la comida tradicional a veces no se recibe con mucho convencimiento, porque esperan cifras alarmantes, estadísticas que es posible que los sectores de economía y salud tengan relativamente más ubicadas, pero lo que sí constatamos es que, comer en el campo implica comer lo que hay, y es variado, porque algunas personas aún conservan sus economías de traspatio, continúan sembrando, y criando gallinas, patos, pollos, cerdos.

Estamos en un tiempo en el que se come con lo que hay y lo que se puede comprar, desde el ámbito del metabolismo social, nos guiamos por la disponibilidad y la accesibilidad, antes que por el contenido nutricional. Por eso, dejar una impronta de quienes aún pueden comer de manera sostenible es necesario, pues marca un referente.

El público asistente fue participativo, y dejó saber su interés en conocer  pautas para tener autonomía alimentaria, misma que inicia con la decisión de dónde comer y qué, crear hábitos alimenticios que destronen nuestro arraigado apego a los productos industrializados, y den paso a la libertad de elección por una comida más sana, que aporte nutrición al cuerpo.

Los valores que prevalecen en las comunidades obedecen a un territorio habitable, que conserva características que aporta a sus habitantes cohesión y significación social. Algo tan adentrado en estas generaciones, que registran el sabor en sus papilas gustativas, aún sanas, es que no tienen la huella del sabor industrializado, aunque ha entrado fuerte la venta de gaseosas, no desplaza completamente el consumo de pozol, agua de matali, naranjada y limonada. Por eso me atrevi a decir que el tabasqueño es un privilegiado, porque tiene casi todo el año, acceso a naranjas, limones, papayas, piñas, zacate limón, matalí, todos productos de un precio aceptable. Pero fundamental vigilar el origen de esos alimentos.

El proyecto no tiene una conclusión hasta ahora, porque los registros pueden sufrir cambios, debido al constante movimiento que significa la comida, las personas, y sus hábitos. Käntepec, dios de la cosmovisión chontal,  de la fertilidad, de los animalitos, de la siembra, mira con mucha paciencia desde el mítico lugar conocido como “El Bosque”, esa realidad alterna que le permite su existencia, en la memoria del tiempo, y de los ancestros, ¿cuál es el reloj ambiental para Tabasco? Porque al final de cuentas, el origen de mi comida, es el campo, el dios Käntepec que tiene el tiempo como aliado.

 

 

ZARAGOZA: LOS LIBRES NO RECONOCEN RIVALES…

Teresita Bautista Valles.

El general Zaragoza vestía con un traje de paño azul, con capa, sin distinciones, se oponía a los oropeles del viejo estilo militar, lentecitos de miope, pero sobre todo una juventud que se veía por todos lados. Ésta es la historia que cuenta Paco Ignacio Taibo II en “los Libres no reconocen rivales” la historia del general Ignacio Zaragoza y del ejército de Oriente, un grupo de hombres que fueron convocados por Benito Juárez, en medio de una necesidad apremiante de defensa que el país requería en aquel entonces.

El  peculiar  libro de Taibo II , sobre la batalla de puebla(5 de mayo de 1862), me dejó conmovida, sí porque, conocer las vicisitudes que pasó el joven General Zaragoza, merece reconocer su persona, y su inmensa capacidad para ser un prometeo moderno.

Solamente él, pudo soportar cada negativa del cuartel a que le enviaran palas, picos, comida y el consabido “consígalas ahí en la ranchería más cercana”. Nótese, todo esto sucedía en el contexto de la invasión del ejército francés, y que te digan “no hay”, es para volverse loco.

El libro en su justa proporción, te explica de manera amena, directa y concluyente qué pasaba en más de tres lugares distintos, por ejemplo, qué pasaba con los mexicanos conservadores, que le pedían al ejército francés que los invadiera, qué sucedía con las peticiones de Zaragoza en busca de apoyo para el ejército, y qué sucedía con el ejército de oriente. El lector dispensará el lenguaje florido de esta reseña, pero sin duda, que las tripas se entuertan ante la ineptitud de las personas, me refiero a  algunos personajes que participaron de cerca en este proceso histórico, aquellos llamados conservadores que perfilaron el terreno para que la invasión extranjera entrara con todas las facilidades.

Traidores, así los llamó el presidente en turno: Benito Juárez. Se tiene que comprender el contexto de la batalla de Puebla para asimilar el significado de este enfrentamiento. Taibo tiene el magnífico toque para trasladarte como máquina en el tiempo, a esas escenas en donde el presidente  Benito Juárez intenta negociar en condiciones de debilidad, pues en el puerto de Veracruz se encontraban la flota española y la inglesa, y pronto se sumó la francesa,  para ocupar las aduanas, presionar al gobierno mexicano y recuperar sus capitales. Los representantes de España e Inglaterra,  el general Juan Prim y el embajador Charles Wyke, aceptaron negociar y llegaron a un acuerdo con el ministro del exterior Manuel Doblado, siendo así  reembarcaron sus tropas y regresaron a sus países; pero, no el ejército  francés que exigió el pago inmediato de la deuda y Charles Ferdinand Latrille Conde de Lorencez  seguía con el plan de Napoleón III: establecer una monarquía en México.

Zapatos y comida, esas eran las preocupaciones inmediatas del General Ignacio Zaragoza, pues como bien refiere” no cuento con un solo centavo para las atenciones precisas del soldado”, ni siquiera para pagar el correo, tampoco ropa de abrigo, y mucho menos botas.

Sumemos el hecho de que había deserciones, y los que se quedaban eran hostigados por la contraguerrilla mexicana que colaboraba con los franceses, y sin posibilidades de reorganizar la caballería. Penurias, esas eran las condiciones diarias del ejército de Oriente, el mismo que defendió Puebla, y que sin duda no permitió que las tropas extranjeras penetraran hacia la ciudad de México. Paco Taibo II nos cuenta también que es justo otorgar los honores a quienes se lo merecen, y ya casi al final del texto, nos explica quienes merecen su verdadero lugar en la historia: la gloria del cinco de mayo-dice- no es de Zacapoaxtla, sino de Tetela y las comunidades de la Sierra Norte. Ignacio Zaragoza, fue un general cuyo liderazgo militar, político, pero sobre todo humano, le hizo mantenerse fuerte para resistir la batalla contra los franceses, y ganarla.

“Los libres no reconocen rivales, y ejemplos mil llenan las páginas de la historia de pueblos que han vencido siempre a los que intentaron dominarlos “ Ignacio Zaragoza, en Chalchicomula, 14 de abril de 1862.

UN CHIVO CON AQUELARRE.

Teresita Bautista Valles.

Urania Cabrales nos cuenta en primera persona, la percepción que tiene sobre la ciudad de Santo Domingo, su antigua ciudad, cuando ella se marchó aún se llamaba Ciudad Trujillo, y la desazón que narra se siente respirar junto al lector. Ella, como otros dominicanos tuvieron el yugo en el cuello, para ella  aún resopla en su mejilla, la respiración del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Su relato de la ciudad nos enmarca la entrada a una historia de terror, y en otras ocasiones de persecución, de la opresión que implicó vivir al margen siempre, ante la complacencia de un individuo que hizo de  República Dominicana, un vertedero de sangre en el transcurso y final de su presidencia.

En “la Fiesta del Chivo”, Mario Vargas Llosa nos relata una historia que puede llegar a conmover hasta al más puesto, si Urania Cabrales nos da una cara de lo que significó sobrevivir a “El Chivo”, como le decían a Rafael Leónidas; otros personajes, que no son inventados, sino son la historia viva ( Antonio de la Maza, Juan Tomás Díaz, Luis Amiama, Salvador Estrella, entre otros) nos enseñan qué implica sentir la impunidad y sonreír complacientes y resignados ante la afrenta de que una finca sea pagada por debajo de su precio real, sólo porque a su excelencia le gustó, o que las esposas sufrieran de acoso por parte del dictador, y en muchas ocasiones, ultrajadas y sólo por ello debían sentirse privilegiadas.

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El silencio comunitario y los dientes rechinando a espaldas de “El chivo”, esa era la existencia en muchos casos. De todos los demonios desatados en Ciudad Trujillo, el peor, el que más se bañaba en sangre era Johnny Abbes García, jefe del Servicio de  Inteligencia Militar, durante la dictadura trujillista, sus círculos del infierno llegaban hasta México, Venezuela, y todo  lo que implicara atajar a los enemigos de su excelencia “El chivo”.

Ante el lector, se tiene uno de los pasajes más sombríos en la historia de las dictaduras latinoamericanas, es el relato de la “Fiesta del Chivo” la descripción de un aquelarre que tuvo asistentes a modo, incluso sacrificados porque al principal demonio no le gustaba o le aburrían sus colaboradores, pobre diablo que tuviera algo que “El chivo” nunca tuvo, se lo arrebataba para devorarlo desde las entrañas hacia afuera. La oscuridad del rito, que implicó la presidencia de Trujillo en República Dominicana, se veía de repente iluminada por la presencia de Joaquín Balaguer, un personaje que merece la pena mirar con detenimiento, pues sobrevivió a esa penumbra que fue su existencia a lado de Trujillo. El seso diplomático y político de la dictadura, el que de alguna manera, logra salvar lo que se puede, cediendo ante la presión de colaboradores, militares y la política exterior, lo poco que queda de la República.

En esencia, este libro permite mirar desde dentro cómo puede ser llevado el poder, dominado por la mente más siniestra, sin educación, sin formación, y las estrategias de supervivencia que las personas desarrollan ante el enemigo. El breve pasaje de la actividad política de las hermanas Mirabal y su artero crimen ejecutado por el régimen, son parte de esta historia, así como los chispazos frívolos de Porfirio Rubirosa, que se debía a la familia de Trujillo. El libro es una garantía de que se aprenderá mucho, se sufrirá junto a los personajes, la lectura  no se dejará a medias. Es una lectura que obliga a terminarla, y sobre todo, escarba incluso en los valores que los seres humanos detentamos en la vida. Este chivo tuvo aquelarre, que terminó en la hoguera.

 

LA LIBERTAD QUE NOS HACE HUMANOS

Teresita Bautista Valles.

Las lecciones del pasado se han olvidado, así como se ha olvidado leer y escuchar a los poetas. Durante esta noche decidí retornar a un hecho que de joven me cimbró cuando lo leí, aquella estrategia para dar esperanza a las personas sometidas durante la ocupación nazi en Francia en 1942: los pilotos británicos dejaron caer sobre París, miles de papelitos que tenían impreso el poema de Paul Ëluard: Liberté.

Inicia nombrando las cosas sencillas que las personas hacemos cuando estamos libres, tranquilos, sin el sometimiento de nadie, rabiosamente es un llamado a amar la paz, la libertad, y es un recordatorio de todo lo que nos hace humanos.

Estos tiempos que vivimos en México han estado generando constantes ciclos de violencia, unas generadas por la pobreza, otras por la ignorancia, otras más por la manipulación de quienes se han visto afectados en sus intereses y en sus afanes por retener lo que consideran es suyo, poco les importa el bien general de las personas en este país.

Pero sin duda dentro de lo peor, y lo más peor, ese suculento festín que se están dando los famosos youtubers de las noticias, raya en una lucha que dan ganas de ignorar, suficiente es ya el miedo que cada vez inoculan a través de la violencia. En medio de ese pandemónium recordé el poema de Paul Éluard, y también aquella adaptación que hizo Gian Franco Pagliaro basándose en el texto del poeta francés, y que nos legó aquella maravillosa pieza que Nacha Guevara interpreta: “yo te nombro libertad”. Precisamente porque me recuerda lo mucho que nos hace falta caminar, y ponderar lo humano  en medio del caos.

Prefiero en esta noche, en el silencio que rodea mi mundo, próximo y cotidiano en Tabasco, recordarme que a pesar de todo lo que hemos vivido en estos días, nos toca a los ciudadanos, el derecho a manifestar nuestra inconformidad de la mejor manera posible, no con más violencia, sino combatiendo el mal, con lo bello que tiene este mundo, recordar aquello que nos hace humanos, habrá quienes eleven una oración, otros comerse unos tacos bien sabrosos a lado de su familia, o leer un libro favorito, o ayudar a quien lo necesite, algún maestro que recuerde su vocación, abrazar a quien amamos, pasar tiempo con los amigos, abrazar a una persona que tenga ansiedad, sentir el pasto en los pies descalzos, aspirar el aroma del café recién hecho, pedir justicia de tal manera que la voz resuene fuerte. Vaya, mirar al mal, con la mejor cara que tenemos, mirar dentro de nosotros mismos, para decirnos, que los buenos somos más, las cosas por las que vale vivir merecen ser recordadas. Que debemos ser atentos para no dejarnos manipular. Como ciudadanos merecemos respeto, no que nos hagan confrontarnos entre nosotros mismos.

“En mis cuadernos de escolar, en mi pupitre, en los árboles, en la arena y en la nieve, escribo tu nombre. En las páginas leídas, en las páginas vírgenes, en la piedra la sangre y las cenizas escribo tu nombre. En las maravillas nocturnas, en el pan blanco cotidiano, en las estaciones enamoradas, escribo tu nombre. En la carne que me es dada, en la frente de mis amigos, en cada mano que se tiende, escribo tu nombre. Y por el poder de una palabra, vuelvo a vivir, nací para conocerte, para cantarte: Libertad.” Paul Éluard (fragmento).

“Por el pájaro enjaulado, por el pez en la pecera, por mi amigo que está preso porque ha dicho lo que piensa,por las flores arrancadas,por la hierba pisoteada, por los árboles podados, por los cuerpos torturados, Yo te nombro… Libertad. Por la idea perseguida,

por los golpes recibidos, por aquel que no resiste, por aquellos que se esconden, por el miedo que se tiene,por tus pasos que vigilan, por la forma en que te atacan, por los hijos que te matan, Yo te nombro… Libertad.”  Gian Franco Pagliaro (Yo te nombro Libertad, Fragmento)

 

 

 

HACE 100 AÑOS DE LA TRAICIÓN…

Teresita Bautista Valles.

Campamento Revolucionario en Sauces, Estado de Morelos, 10 de abril de 1919.

Sólo recuerdo que entraste confiado, nos dijiste que te esperáramos debajo de los árboles, sombreándonos, con las carabinas enfundadas, hacía calor, era ya cerca de la una de la tarde. Me tocó afianzar  la silla al alazán que Guajardo te obsequió, lo llevarías a la entrevista a Chinameca, “sólo diez hombres”, eso fue lo que nos dijiste, porque Castillo, el hombre de confianza de Guajardo te insistió a entrar en la hacienda, ahí estaba ya Palacios, negociando lo de los cinco mil cartuchos que prometió el traidor.

Te vimos entrar y vimos a la guardia que se preparó para hacerte los honores, el clarín tocó tres veces llamada de honor, pero…

Cuando llegaste al dintel de la puerta, la última nota enmudeció, y la guardia se aprestó a disparar, a quemarropa, sin darte tiempo a nada, esos malditos descargaron dos veces sus fusiles, sólo recuerdo en la distancia cómo tu cuerpo se contrajo primero, y después cayó fuertemente sobre el suelo, cuando la nube de polvo se disipó, me di cuenta que el alazán permanecía no muy lejos de tu cuerpo. Y el resto de los soldados del traidor Guajardo, parapetados en la azotea, en el llano, en las barracas,  en todos lados, nos empezaron a disparar.

Corrí lo más que pude, con la carabina en las manos, me alcanzó una bala en la pantorrilla, dolor que apareció poco a poco, no pensaba más que en acercarme a ti. Seguro que a Palacios lo mataron, nadie pudo dejar de escuchar el estruendo de la cargada contra tu persona, el clarín fue la señal, no me queda duda.

Agustín Cortés, que tanto te siguió por años, que te procuró, tu fiel asistente, unos metros detrás de ti, en un charco de sangre, su ropa sucia, mezclada de sangre y tierra. Muertos.

Estábamos tan desconcertados que los militares aprovecharon nuestra sorpresa para acabarnos. Traidores, ¡malditos traidores!, sólo así era posible que te abatieran, sólo con la traición.Sabían que todos  los que te seguimos lo hicimos con la convicción de que las cosas se arreglarían en este país jodido. Un hombre de honor como tú, con palabra, no merecía morir así.

Un sacudón en el hombro derecho me vuelve a la realidad -¡Chabelo! Mírame,  eh tú!!, –

Salvador Reyes casi me levantaba del brazo, pero su voz apenas me llegaba, me arrastraba fuera de la hacienda.

-Chabelo!, muevete!!

Sordo. Una voz sorda, entonces comprendo. Tengo un rozón en la oreja, un brazo fracturado, y la pantorrilla hecha garapiñado. Respiro hondo. Estamos en el campamento. Nos dieron donde más duele!!  Nos mataron a Miliano.

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